Thursday, August 30, 2007

La primera impresión

La mujer insistía sin remedio: acababa de culminar el ciclo del tiovivo, no había cola y ella quería que su niña se montara de nuevo, al fin y al cabo había puesto. Pero no, el maquinista requería que todos los usuarios abandonaran el aparato después de terminar su ciclo para entonces volver a comenzar. Y a pesar de que era claro, pero clarísimo, bajo la mentalidad latina que esto era un paso innecesario, el gringo - por supuesto - no cedió en sus requerimientos de desocupar los caballitos ni un segundo. La mujer le rogó, le gritó, le insistió, pero todo permanecío detenido hasta que ella, rezongando claro, bajó a su hija mientras los pocos de la fila esperábamos pacientemente.

Esto ocurrió a dos días de mi llegada en un parque de diversiones que ocupa la mayor área verde de la ciudad durante la temporada navideña. La inflexibilidad del nativo contra la actitud cómoda de los nuestros tuvo un impacto para mí y los amigos que presenciamos lo ocurrido.

Parecía que uno de los avisos de neón del carnival dijera "Bienvenido a los Estados Unidos, esto es lo que se encontrará". Procedimientos que cumplir y actitudes ciudadanas - cumplir sin discutir, seguir las normas - que suspiramos por tener en nuestros patios, pensé que el comienzo no estaba mal. Lástima que la ilusión de que esto duraría fué corta, me olvidé que me mudé a Mayami, la república bananera por excelencia.

1 comments:

Shawn said...

miami no es el cielo...desde las nieves del norte te escribe alguien con experiencia como inmigrante...5 paises diferentes, 6 estados venezolanos...siempre volando...como nube buscando mi cielo ...miranda..